Tanto Se me olvido el dolor, que lo siento ajeno. Como un sol distante que no calienta.
Ya no esta resbaloso, ni en mis manos, ni andrajoso por las calles.
Ni siquiera ha vuelto a impresionar; a los amantes devorándose.
Ya no viste flagelante su amargura, acicalándose en la acera
Silver sorgo que me encuentro, lo recojo en luna nueva.
Luego me alimento de el, y su fruto fulgoroso, genera música infinita
Melodías mejoradas antes desdeñadas que ahuyentarán mis lágrimas
Aspersores de la dicha, girando frenéticos en su eje!, haz crecer nuestra locura
Ahora puedo ver, todo el pesar que se guarda en tu retina
Guiando mi mirada a perdidas latitudes, allí donde todo se nubla
Donde la risa será un maullido, que palpita entre el bolsillo
Que me dice que jamás seré su dueño, ni en esta vida ni en la otra
Me voy dejando en un viaje interminable e incompleto, lleno de recovecos.
Ya no esta resbaloso, ni en mis manos, ni andrajoso por las calles.
Ni siquiera ha vuelto a impresionar; a los amantes devorándose.
Ya no viste flagelante su amargura, acicalándose en la acera
Silver sorgo que me encuentro, lo recojo en luna nueva.
Luego me alimento de el, y su fruto fulgoroso, genera música infinita
Melodías mejoradas antes desdeñadas que ahuyentarán mis lágrimas
Aspersores de la dicha, girando frenéticos en su eje!, haz crecer nuestra locura
Ahora puedo ver, todo el pesar que se guarda en tu retina
Guiando mi mirada a perdidas latitudes, allí donde todo se nubla
Donde la risa será un maullido, que palpita entre el bolsillo
Que me dice que jamás seré su dueño, ni en esta vida ni en la otra
Me voy dejando en un viaje interminable e incompleto, lleno de recovecos.