Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
¡Qué será esta nueva herida
que inunda todo el dolor!
Un obsequio de homicida
que va a matarme de amor.
Tengo una espada clavada
en mitad del corazón,
con su primera estocada
me dejó sin la razón.
Se abre y sangra muy deprisa
mas con dulce sensación,
del corte de tu sonrisa
no debe haber salvación.
Tengo esa espada clavada
en el núcleo de mi alma,
con su segunda estocada
fue cercenada mi calma.
Grande era el miedo a vivir
lo carnal y lo escondido,
de la tiniebla al salir
en tu luz he perecido.
Sigue la espada clavada
así en el cuerpo y en la mente,
con su tercera estocada
estará siempre presente.
Ya no siento mi latido
sino sólo la gran suerte
de perder todo sentido
y vivir en esta muerte.
Tengo tu espada clavada
en la noche de mi vida,
¡qué bello es en la alborada
poder morir de esta herida!
que inunda todo el dolor!
Un obsequio de homicida
que va a matarme de amor.
Tengo una espada clavada
en mitad del corazón,
con su primera estocada
me dejó sin la razón.
Se abre y sangra muy deprisa
mas con dulce sensación,
del corte de tu sonrisa
no debe haber salvación.
Tengo esa espada clavada
en el núcleo de mi alma,
con su segunda estocada
fue cercenada mi calma.
Grande era el miedo a vivir
lo carnal y lo escondido,
de la tiniebla al salir
en tu luz he perecido.
Sigue la espada clavada
así en el cuerpo y en la mente,
con su tercera estocada
estará siempre presente.
Ya no siento mi latido
sino sólo la gran suerte
de perder todo sentido
y vivir en esta muerte.
Tengo tu espada clavada
en la noche de mi vida,
¡qué bello es en la alborada
poder morir de esta herida!