He rodado por el mundo sin encontrar mi lugar,
Ni un destino donde mis ansias aparcar.
Mi enemigo he sido y mis ilusiones he vendido
Por poseer una explicación al caos,
Que desde el inicio,
De mi interior se hizo inquilino.
Hoy vengo a ti, mi hermana,
En busca de un apoyo,
De un abrazo sincero,
Que haga que la llama
Que en mi espíritu
Ya no arde,
Sus cenizas aun alienten
esta vida vacilante.
Soy la nada en carne viva.
Ya no me sujeta el tiempo,
Y los años, argollas son,
Que en mi cuello
Martillean los recuerdos
Que como fantasmas aúllan al viento.
Déjame reclinar mi cabeza en tu pecho.
Déjame llorar la vida que ya no tengo.
No me rechaces y escucha las palabras
Suplicando perdón por lo que se dijo,
Por lo que no se hizo,
Por los agravios, por la ambición,
Por lo que poco a poco nos alejó y enfrentó.
Aunque sea imposible,
Déjame creer
Que atrás mis pies me llevan
Hacia el momento en que todo falló;
Al tiempo en que tú y yo confiábamos
En que sobre nosotros
Una sombra protectora había
Y que el lazo de nuestra sangre
Pasara lo que pasara,
No se rompería.
Piensa que hemos estado dormidos,
Y que al fin, nuestros ojos se abren,
Descubriendo que nuestras esperanzas de niños,
Aun debilitadas,
En nuestros corazones renacen.
Ni un destino donde mis ansias aparcar.
Mi enemigo he sido y mis ilusiones he vendido
Por poseer una explicación al caos,
Que desde el inicio,
De mi interior se hizo inquilino.
Hoy vengo a ti, mi hermana,
En busca de un apoyo,
De un abrazo sincero,
Que haga que la llama
Que en mi espíritu
Ya no arde,
Sus cenizas aun alienten
esta vida vacilante.
Soy la nada en carne viva.
Ya no me sujeta el tiempo,
Y los años, argollas son,
Que en mi cuello
Martillean los recuerdos
Que como fantasmas aúllan al viento.
Déjame reclinar mi cabeza en tu pecho.
Déjame llorar la vida que ya no tengo.
No me rechaces y escucha las palabras
Suplicando perdón por lo que se dijo,
Por lo que no se hizo,
Por los agravios, por la ambición,
Por lo que poco a poco nos alejó y enfrentó.
Aunque sea imposible,
Déjame creer
Que atrás mis pies me llevan
Hacia el momento en que todo falló;
Al tiempo en que tú y yo confiábamos
En que sobre nosotros
Una sombra protectora había
Y que el lazo de nuestra sangre
Pasara lo que pasara,
No se rompería.
Piensa que hemos estado dormidos,
Y que al fin, nuestros ojos se abren,
Descubriendo que nuestras esperanzas de niños,
Aun debilitadas,
En nuestros corazones renacen.