Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
Ni un centavo para la guerra y la muerte, todo para la vida, para salvar en la pandemia a los más débiles; es una batalla para arrebatar vidas de las garras de la muerte.
La muerte es nuestro enemigo, es a ella a la que debemos combatir, cuidando la vida de nuestro hermano vivo, a él, sólo a él, deben dirigirse nuestros esfuerzos, creando lazos de diálogo, negociación, cumpliéndolos, mostrando así, que somos la raza no superior sino más de las más equilibradas que habitan este planeta; tan sabia como una libélula, tan humilde y poderosa, como la misma materia de la que está hecha la bacteria.
Hermano Israelí, hermano Palestino, hermano Colombiano
Hermano palestino,
sé que tu hermano
isaraelí dejará,
como Caín, de
matar a su hermano Abel,
antes que se desplome
la torre de Babel
por segunda vez.
Cada muerte palestina y colombiana
como hija de la xenofobia
debe cesar.
Somos hermanos,
somos sangre de esta tierra
que merece habitar
en medio del dolor y
muerte de esta temible pandemia.
La muerte es nuestro enemigo, es a ella a la que debemos combatir, cuidando la vida de nuestro hermano vivo, a él, sólo a él, deben dirigirse nuestros esfuerzos, creando lazos de diálogo, negociación, cumpliéndolos, mostrando así, que somos la raza no superior sino más de las más equilibradas que habitan este planeta; tan sabia como una libélula, tan humilde y poderosa, como la misma materia de la que está hecha la bacteria.
Hermano Israelí, hermano Palestino, hermano Colombiano
Hermano palestino,
sé que tu hermano
isaraelí dejará,
como Caín, de
matar a su hermano Abel,
antes que se desplome
la torre de Babel
por segunda vez.
Cada muerte palestina y colombiana
como hija de la xenofobia
debe cesar.
Somos hermanos,
somos sangre de esta tierra
que merece habitar
en medio del dolor y
muerte de esta temible pandemia.