Beckman
Poeta recién llegado
Esta mañana, se hace llamar
la mañana de un sabado que descansa
entre frios vientos, de un invierno mélancolico.
Nesecito tu veneno, imponente Escorpion.
Esta mañana, que la gente grita,
adios a nuestros hijos, bienvenidos séan los cuervos.
Yo pienso en ti mujer,
en tus defectos, tus cualidades,
Guerrera de Dios, imponente Escorpion.
Esta mañana, el pueblo grita, que serà la ùltima.
El mañana se transformarà,
en un dia crucial, para ricos y pobres.
Tu caracter, tu egoïsmo, tu instinto de supervivencia,
tu sincéro y gran amor,
hacen de tì, la Princesa, Guerrera de Dios.
Las malas lenguas te juzgan
los envidiosos, incrédulos te hacen llorar
Pero la fuerza de tu gran amor,
afirmarà siempre tu rango royal
Princesa, Guerrera de Dios.
Hace un siglo, por la gracia de Dios
nuestros destinos se cruzaron,
a travéz de un largo camino.
Tù, una jovén que poseìa el cielo en sus ojos
y el infierno en sus labios.
A tus 18 años, tu cuerpo radiaba de hermosura,
la seguridad de una loba que sabe lo que nesesita
y lo adquiere poseìas.
De pronto un dia, el machismo se impuso en tu camino.
Te encerraron en la Casa Verde.
Pero nadie nunca pensò que los énigmas, tiempos de intemperie,
que escondén las calles, te darian fuerza, sabiduria.
Cuando te hicieron prisionera, yo no estuve a tu lado.
Tan solo en los recuerdos, de aquél tiempo a tu lado me quedaròn.
A esta mañana, antes de dar mi ultimo suspiro,
te dedico està cancion, mi hermoso Escorpion.
la mañana de un sabado que descansa
entre frios vientos, de un invierno mélancolico.
Nesecito tu veneno, imponente Escorpion.
Esta mañana, que la gente grita,
adios a nuestros hijos, bienvenidos séan los cuervos.
Yo pienso en ti mujer,
en tus defectos, tus cualidades,
Guerrera de Dios, imponente Escorpion.
Esta mañana, el pueblo grita, que serà la ùltima.
El mañana se transformarà,
en un dia crucial, para ricos y pobres.
Tu caracter, tu egoïsmo, tu instinto de supervivencia,
tu sincéro y gran amor,
hacen de tì, la Princesa, Guerrera de Dios.
Las malas lenguas te juzgan
los envidiosos, incrédulos te hacen llorar
Pero la fuerza de tu gran amor,
afirmarà siempre tu rango royal
Princesa, Guerrera de Dios.
Hace un siglo, por la gracia de Dios
nuestros destinos se cruzaron,
a travéz de un largo camino.
Tù, una jovén que poseìa el cielo en sus ojos
y el infierno en sus labios.
A tus 18 años, tu cuerpo radiaba de hermosura,
la seguridad de una loba que sabe lo que nesesita
y lo adquiere poseìas.
De pronto un dia, el machismo se impuso en tu camino.
Te encerraron en la Casa Verde.
Pero nadie nunca pensò que los énigmas, tiempos de intemperie,
que escondén las calles, te darian fuerza, sabiduria.
Cuando te hicieron prisionera, yo no estuve a tu lado.
Tan solo en los recuerdos, de aquél tiempo a tu lado me quedaròn.
A esta mañana, antes de dar mi ultimo suspiro,
te dedico està cancion, mi hermoso Escorpion.