jepet
Poeta recién llegado
Ayer, el otro día, hace tiempo,
segundos, minutos, horas, ... milenios,
arrastrome el desatino
al abismo insospechado.
Caí a una cueva cerrada
de oscuridades cuadriculadas,
alta presión de un mar interior
de embravecidas aguas.
Y fui inmediata presa, fácil,
de burbujas encolerizadas,
agitados aires comprimidos
de fragores contenidos.
El reino de vulcano
me sometió a sus fuerzas,
resquebrajados sonidos
de retumbos cristalinos.
Hasta que de repente
ayer, el otro día, hace tiempo,
liberome el desatino
en un geiser desbordado.
Siseaba el líquido
impelido al surtidor,
surgía susurrando sonidos
que prometían sosegar la sed.
Subía y bajaba, propulsado,
del confinamiento a la luz,
y me zambullía empapado
en un vaso de vermut.
(Historias de las bravías espumas de la soda)
(A las doce, vermut)
segundos, minutos, horas, ... milenios,
arrastrome el desatino
al abismo insospechado.
Caí a una cueva cerrada
de oscuridades cuadriculadas,
alta presión de un mar interior
de embravecidas aguas.
Y fui inmediata presa, fácil,
de burbujas encolerizadas,
agitados aires comprimidos
de fragores contenidos.
El reino de vulcano
me sometió a sus fuerzas,
resquebrajados sonidos
de retumbos cristalinos.
Hasta que de repente
ayer, el otro día, hace tiempo,
liberome el desatino
en un geiser desbordado.
Siseaba el líquido
impelido al surtidor,
surgía susurrando sonidos
que prometían sosegar la sed.
Subía y bajaba, propulsado,
del confinamiento a la luz,
y me zambullía empapado
en un vaso de vermut.
(Historias de las bravías espumas de la soda)
(A las doce, vermut)
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