En un peñasco me detengo
y hablo con el silencio, mi desesperación:
solo la luna acompaña a mis versos de otoño.
Cansado de travesías, pernocta una faz occisa,
es donde se empoza mi alegría aletargada;
me mantiene una promesa vaga.
Se irán quedando solo mis sueños
y mi corazón contigo;
sigo una anda rada de fieros caricáceos
y ella no está
Aunque me cause dolor, la amo;
en los bosques se escode tu figura,
las estrellas iluminan tu rostro y te amo más en silencio,
de los oscuros bosques nace un ave y se pierde en el horizonte.
En el cielo se dibuja tu rostro,
desaparece y se trazan dos almas juntas,
se duerme el infinito en tus ojos tan profundos,
la soledad es inmensa más que el mal de tus ojos
La musa llega apacible con los versos,
y mi amor no fue suficiente para tu faz,
afloran los versos al contemplar el cielo de estrellas,
me duele tu mirada, la cual esquivo como cometas en el cielo.
y hablo con el silencio, mi desesperación:
solo la luna acompaña a mis versos de otoño.
Cansado de travesías, pernocta una faz occisa,
es donde se empoza mi alegría aletargada;
me mantiene una promesa vaga.
Se irán quedando solo mis sueños
y mi corazón contigo;
sigo una anda rada de fieros caricáceos
y ella no está
Aunque me cause dolor, la amo;
en los bosques se escode tu figura,
las estrellas iluminan tu rostro y te amo más en silencio,
de los oscuros bosques nace un ave y se pierde en el horizonte.
En el cielo se dibuja tu rostro,
desaparece y se trazan dos almas juntas,
se duerme el infinito en tus ojos tan profundos,
la soledad es inmensa más que el mal de tus ojos
La musa llega apacible con los versos,
y mi amor no fue suficiente para tu faz,
afloran los versos al contemplar el cielo de estrellas,
me duele tu mirada, la cual esquivo como cometas en el cielo.