Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Reveces de vida,
con lo incierto de fortuna,
cegando las esperanzas,
enterrando la sonrisa,
Confundida brisa,
de tierra húmeda,
que guarda las piedras,
llamadas lápidas,
con las firmas de los que fueron,
con las lágrimas de los que quedan,
Réquiem bandido,
que amenaza mi serenidad,
corroyendo mi máscara,
para terminar hincado... rendido,
al dolor que enmarca el cuadro...
Amargas espinas,
que se clavan en mis ojos,
paseando espejismos,
encegueciendo mi razón,
con la sonrisa falsa,
de un amanecer sin sol,
Lúgubres campanas,
que anuncian la agonía,
de dolientes hipócritas,
que se han citado,
a la melancolía de las horas,
que yace mi agónica tristeza,
Entre el mausoleo,
entre la fría estatua,
Ángel señala al cielo,
al cielo que tanto detesto...
Marcas de hiedra,
quedarán al pasar los años,
y en mi alma,
el recuerdo doloroso,
con esta grisalla miserable,
que se llama tormento...
Entre filas de lágrimas,
entre gotas de sangre,
que salpicaré en su tumba,
marcando por siempre,
que ella fue de mí,
mi victima traicionera,
con aras de inocencia,
que se perfiló en desgracia...
Que viva esta la muerte,
con su hoz pesada,
arrancándome lo amado,
entre dientes y comillos,
sin dejar recuerdo ni huella,
que yo... melancolía...
Que yo tristeza,
marca el reloj,
marca la sangre en mis venas,
y después.... solo nada...
L.V.
con lo incierto de fortuna,
cegando las esperanzas,
enterrando la sonrisa,
Confundida brisa,
de tierra húmeda,
que guarda las piedras,
llamadas lápidas,
con las firmas de los que fueron,
con las lágrimas de los que quedan,
Réquiem bandido,
que amenaza mi serenidad,
corroyendo mi máscara,
para terminar hincado... rendido,
al dolor que enmarca el cuadro...
Amargas espinas,
que se clavan en mis ojos,
paseando espejismos,
encegueciendo mi razón,
con la sonrisa falsa,
de un amanecer sin sol,
Lúgubres campanas,
que anuncian la agonía,
de dolientes hipócritas,
que se han citado,
a la melancolía de las horas,
que yace mi agónica tristeza,
Entre el mausoleo,
entre la fría estatua,
Ángel señala al cielo,
al cielo que tanto detesto...
Marcas de hiedra,
quedarán al pasar los años,
y en mi alma,
el recuerdo doloroso,
con esta grisalla miserable,
que se llama tormento...
Entre filas de lágrimas,
entre gotas de sangre,
que salpicaré en su tumba,
marcando por siempre,
que ella fue de mí,
mi victima traicionera,
con aras de inocencia,
que se perfiló en desgracia...
Que viva esta la muerte,
con su hoz pesada,
arrancándome lo amado,
entre dientes y comillos,
sin dejar recuerdo ni huella,
que yo... melancolía...
Que yo tristeza,
marca el reloj,
marca la sangre en mis venas,
y después.... solo nada...
L.V.
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