adopos
adopos
Hija mía...
Para qué irte, casi silenciosa,
si la vida es corta
y la muerte interminable.
Para qué dejarnos
si el hermano te reclama,
si la madre llora
y yo muero por tu ausencia.
Deja que tus ojos negros,
algún día de recojo,
mis blancos huesos miren
al cambiarme de morada.
Para tu destino;
pasa el sabor amargo
y empieza esta comida,
con sabor a vida.
Hazme tu poeta preferido,
para cantarte esperanzas
y darte en cada verso,
primaveras infinitas.
Déjame ver en mis días,
casi inamovibles,
el uso de los tuyos;
tu creación madura.
Te prepararé mil dietas,
de todas las banderas
La olla de nuestro hogar
espera siempre
el giro adolescente
de tu llegada alegre.
Fuerza divina
valiente y bella
Gabriela-Andrea
hebrea o griega
no importa tu cruzada
si del espacio vienes;
quédate entre nosotros
para la eterna oración...
¡Vives!. ¡Abrázame!
Para qué irte, casi silenciosa,
si la vida es corta
y la muerte interminable.
Para qué dejarnos
si el hermano te reclama,
si la madre llora
y yo muero por tu ausencia.
Deja que tus ojos negros,
algún día de recojo,
mis blancos huesos miren
al cambiarme de morada.
Para tu destino;
pasa el sabor amargo
y empieza esta comida,
con sabor a vida.
Hazme tu poeta preferido,
para cantarte esperanzas
y darte en cada verso,
primaveras infinitas.
Déjame ver en mis días,
casi inamovibles,
el uso de los tuyos;
tu creación madura.
Te prepararé mil dietas,
de todas las banderas
La olla de nuestro hogar
espera siempre
el giro adolescente
de tu llegada alegre.
Fuerza divina
valiente y bella
Gabriela-Andrea
hebrea o griega
no importa tu cruzada
si del espacio vienes;
quédate entre nosotros
para la eterna oración...
¡Vives!. ¡Abrázame!
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