Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Árbol nuevo
sin poda,
pureza de arrollo.
Tu vida crece,
frescura de follaje;
bebe todas las mareas.
Varón y fortaleza,
retoño arrogante;
tu grave lenguaje trillado:
¡No te metas en mis cosas!
¡Disculpa hijo, disculpa!
Te plasmaste en mi seno,
no me meto en tu vida,
tu entraste a la mía.

::