Arkhazul
Poeta que considera el portal su segunda casa
HIKURI
Hikuri me lo mostró. Esa noche bajó como viento de la montaña. La ciudad era un rugido. Podía escuchar lo que ocurría muy lejos y adentro de las casas. Personas peleando, sirenas, el ladrido de los perros, motores transmitiendo la agresividad de quien mueve la palanca.
Era pesado mi sueño. En el instante de cruzar sus umbrales golpeó mi puerta con fuerza. Aún pensaba que era el viento, hasta que la tercera vez lo supe: era Hikuri.
Me vi transportado a una cañada. Un santón tipo hindú parecía dormitar sentado frente a las estrellas. Sus párpados vibraban. Con su meditación sostenía al universo. Los justos ignorados. Miré también a Cristo velando mientras los demás dormían. Supe de mi cobardía y lloré. ¿Acaso Hikuri no me decía que debía unirme a ellos y velar?
Lo hice. Al alba, cantó un chotacabras. Dormí y desperté ya distinto.
Hikuri me lo mostró. Esa noche bajó como viento de la montaña. La ciudad era un rugido. Podía escuchar lo que ocurría muy lejos y adentro de las casas. Personas peleando, sirenas, el ladrido de los perros, motores transmitiendo la agresividad de quien mueve la palanca.
Era pesado mi sueño. En el instante de cruzar sus umbrales golpeó mi puerta con fuerza. Aún pensaba que era el viento, hasta que la tercera vez lo supe: era Hikuri.
Me vi transportado a una cañada. Un santón tipo hindú parecía dormitar sentado frente a las estrellas. Sus párpados vibraban. Con su meditación sostenía al universo. Los justos ignorados. Miré también a Cristo velando mientras los demás dormían. Supe de mi cobardía y lloré. ¿Acaso Hikuri no me decía que debía unirme a ellos y velar?
Lo hice. Al alba, cantó un chotacabras. Dormí y desperté ya distinto.
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::bueno siempre me gusta leerte ya sabes::
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