hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Comisario Rogers estaba sentado a su escritorio. Se lo veía acalorado y unas pequeñas gotas de transpiración hacían brillar su coronilla.
Sonó un golpe en su puerta y asomó la cabeza del Inspector Milton.
_ Perdón señor-dijo Milton- Estoy buscando a la sub-inspectora Milton y pensé que podría estar aquí. (La sub-Inspectora era la esposa del Inspector Milton y oficiaba de secretaria del Comisario).
_No, hace rato que no la veo-contestó el Comisario. Su voz había sonado levemente temblorosa.
_Muy bien, señor. Disculpe señor- Dijo Milton presto a retirarse.
_No es nada Milton, vaya nomás-Respondió el comisario con un ligerísimo jadeo.
Desde abajo del escritorio llegaban unos gorgoritos de risa reprimida. Eran de la señora sub-inspectora Milton, quien a pesar de tener la boca llena, profería esos graciosos sonidos.
Sonó un golpe en su puerta y asomó la cabeza del Inspector Milton.
_ Perdón señor-dijo Milton- Estoy buscando a la sub-inspectora Milton y pensé que podría estar aquí. (La sub-Inspectora era la esposa del Inspector Milton y oficiaba de secretaria del Comisario).
_No, hace rato que no la veo-contestó el Comisario. Su voz había sonado levemente temblorosa.
_Muy bien, señor. Disculpe señor- Dijo Milton presto a retirarse.
_No es nada Milton, vaya nomás-Respondió el comisario con un ligerísimo jadeo.
Desde abajo del escritorio llegaban unos gorgoritos de risa reprimida. Eran de la señora sub-inspectora Milton, quien a pesar de tener la boca llena, profería esos graciosos sonidos.
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