elbosco
Poeta fiel al portal
Mi maestro, y guía espiritual en mi camino hacia la iluminación, solía repetirme que el secreto del propio ser solo podía encontrarse en el sublime espacio de la introspección que solo puede propiciar el silencio y el ascetismo, el recogimiento, la paz y la armonía.
Cuando recuerdo las decenas de veces y circunstancias en que me lo dijo, no puedo dejar de evocar la última vez que lo ví con vida. Aquel día no llegó a reconocerme, ni a escucharme. Estaba en medio del más salvaje jolgorio, beodo y rodeado de música y mujeres hermosas. Solo lo oía gritar:
–¡Cómo puede haber perdido tanto tiempo!, ¡cómo pude haber perdido tanto tiempo!
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Fernando M. Sassone
Cuando recuerdo las decenas de veces y circunstancias en que me lo dijo, no puedo dejar de evocar la última vez que lo ví con vida. Aquel día no llegó a reconocerme, ni a escucharme. Estaba en medio del más salvaje jolgorio, beodo y rodeado de música y mujeres hermosas. Solo lo oía gritar:
–¡Cómo puede haber perdido tanto tiempo!, ¡cómo pude haber perdido tanto tiempo!
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Fernando M. Sassone