abcd
Poeta adicto al portal
Calle de soliloquios, de primeras combustiones,
un faro verde para luciérnagas sepias.
Vos te moves grácil y el mundo queda suspenso
en un hilo de tu sonriente imaginación.
Otros luchamos en el olvido de la memoria,
vos, anémona atraes pájaros que no saben volar.
¿Qué hay de libertad en un verso roto?
El hecho de ver tu saliva brotar y sonreír ajeno.
Mientras la estatua esgrime un corazón,
mientras el elefante retrocede sin preguntar,
mientras erizas el verbo y vuelves a cantar,
la laguna mental que es orden y caos
nos vuelve un ejercicio metafísico de ingenuidad.
Vos que sos acuario y nudo,
el más dulce nudo atrevesando mi conciencia,
vos que dejas a la lluvia cicatrizar en tu alma,
vuelves siempre vuelves al dragón dormido
a desprender un canibalismo abstracto
un nombre que por miedo a la incandescencia de tu aura
no se va a interpretar sin paz
un faro verde para luciérnagas sepias.
Vos te moves grácil y el mundo queda suspenso
en un hilo de tu sonriente imaginación.
Otros luchamos en el olvido de la memoria,
vos, anémona atraes pájaros que no saben volar.
¿Qué hay de libertad en un verso roto?
El hecho de ver tu saliva brotar y sonreír ajeno.
Mientras la estatua esgrime un corazón,
mientras el elefante retrocede sin preguntar,
mientras erizas el verbo y vuelves a cantar,
la laguna mental que es orden y caos
nos vuelve un ejercicio metafísico de ingenuidad.
Vos que sos acuario y nudo,
el más dulce nudo atrevesando mi conciencia,
vos que dejas a la lluvia cicatrizar en tu alma,
vuelves siempre vuelves al dragón dormido
a desprender un canibalismo abstracto
un nombre que por miedo a la incandescencia de tu aura
no se va a interpretar sin paz