Luzibell Ferreyra
Poeta recién llegado
Hoja ligera cae de las alturas de una ceiba
Deslizándose suave en sensual movimiento
con su amante el viento
El romance con el gigante ha cesado.
.
¡Qué fácil desprendióse de su viejo enamorado!
Solía aferrarse a los brazos de la ceiba en primavera
Creía que la luz de abril sería eterna
Y llegó junio con la pasión de verano.
Testigo fue el sol de que se amaron,
Se amaron...
Y allí el viento siempre constante, amante
Esperando a destiempo, del tiempo...un solo instante
Para septiembre el otoño se vistió de dorado
Oreando las raíces y los tallos
Secando las flores y los amores pasados
Y por fin aquella hoja el viento hubo robado
Hoja ligera cae de las alturas de una ceiba
Seca y afilada cortando el alma de su enamorado
Hoja que ahora yace muerta sobre la tumba de hierba.
Su amante por amarla tanto le ha matado
Deslizándose suave en sensual movimiento
con su amante el viento
El romance con el gigante ha cesado.
.
¡Qué fácil desprendióse de su viejo enamorado!
Solía aferrarse a los brazos de la ceiba en primavera
Creía que la luz de abril sería eterna
Y llegó junio con la pasión de verano.
Testigo fue el sol de que se amaron,
Se amaron...
Y allí el viento siempre constante, amante
Esperando a destiempo, del tiempo...un solo instante
Para septiembre el otoño se vistió de dorado
Oreando las raíces y los tallos
Secando las flores y los amores pasados
Y por fin aquella hoja el viento hubo robado
Hoja ligera cae de las alturas de una ceiba
Seca y afilada cortando el alma de su enamorado
Hoja que ahora yace muerta sobre la tumba de hierba.
Su amante por amarla tanto le ha matado