José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Una llama te consume,
mi pasión desatendida
ya no ciñe cual corona
en tu cien angelical.
Ya no añoras la colina,
ni los campos y praderas
donde en cascada reía
de alegría el corazón.
Te restringe una fuerza,
en la selva del amor,
la embravecida tormenta
te ha dejado sin timón.
Como una hoja suelta,
que del árbol ha caído,
eres el cuesco de un fruto
que ha quedado sin sabor.
mi pasión desatendida
ya no ciñe cual corona
en tu cien angelical.
Ya no añoras la colina,
ni los campos y praderas
donde en cascada reía
de alegría el corazón.
Te restringe una fuerza,
en la selva del amor,
la embravecida tormenta
te ha dejado sin timón.
Como una hoja suelta,
que del árbol ha caído,
eres el cuesco de un fruto
que ha quedado sin sabor.