rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy la certidumbre de nuestros ojos colapsa
en el camino de un dilema.
Tu frágil sonrisa sin alas, agita latidos
y estas manos no llegan al roce, pierden esperanza,
no suplen tu manantial de identidad.
Los vientos ancestrales de tu sangre
hieren bajo la carne, nos creen hojas de un árbol
y arrastran nuestra ansiedad, por los grises de sus mentes
saben que roban tu futuro y te dejan inerte
al puñal de las horas de tu infancia.
La ciega ley de los hombres
solo sabe acumular formulismos
siempre llega tarde a la vida.
Serás un numero mas, olvidado
en las frías habitaciones de un juzgado
esperando la nada.
Duele en las paredes del alma
volar en un cielo sin sueños.
en el camino de un dilema.
Tu frágil sonrisa sin alas, agita latidos
y estas manos no llegan al roce, pierden esperanza,
no suplen tu manantial de identidad.
Los vientos ancestrales de tu sangre
hieren bajo la carne, nos creen hojas de un árbol
y arrastran nuestra ansiedad, por los grises de sus mentes
saben que roban tu futuro y te dejan inerte
al puñal de las horas de tu infancia.
La ciega ley de los hombres
solo sabe acumular formulismos
siempre llega tarde a la vida.
Serás un numero mas, olvidado
en las frías habitaciones de un juzgado
esperando la nada.
Duele en las paredes del alma
volar en un cielo sin sueños.