Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Plegadas a la dulce voz de mi hada madrina,
dos hojas dormidas despedazaron mis sueños,
Sin temores, sin un grito ella voló al cielo.
Dos hojas dormidas despedazaron mis sueños
y ella dijo: "te vigilaré desde el cielo."
El reloj de péndulo marcó la hora y tú fuiste el
sonido.
Un gramo de Fe sostuvo el alma que partía
y los primeros brotes del estío jugaron con
el rocío.
Del invierno lejano ni siquiera la nieve dejó su
huella.
Dos hojas dormidas despedazaron mis sueños
y la vieja manta carcomió las estrellas.
dos hojas dormidas despedazaron mis sueños,
Sin temores, sin un grito ella voló al cielo.
Dos hojas dormidas despedazaron mis sueños
y ella dijo: "te vigilaré desde el cielo."
El reloj de péndulo marcó la hora y tú fuiste el
sonido.
Un gramo de Fe sostuvo el alma que partía
y los primeros brotes del estío jugaron con
el rocío.
Del invierno lejano ni siquiera la nieve dejó su
huella.
Dos hojas dormidas despedazaron mis sueños
y la vieja manta carcomió las estrellas.
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