Lorenzo Salamanca Garcia
Poeta fiel al portal
Tenían la sabiduría que dan los años,
aunque algunas no llegarán a completarlo.
Emborrachadas de sol,
lluvia y viento,
acogieron en su seno
a seres diminutos.
Algo coquetas,
sus ropas cambiaban de tono
con las estaciones.
Como entre los humanos,
no había dos iguales.
Maternales con los peregrinos:
Cuando comenzaba el frío,
convertían los caminos
en alfombras doradas.
En ellas depositaban
mensajes efímeros
quienes necesitan destapar su alma
y escribir Te quiero.
Los moralistas antiguos las usaban
para tapar desnudos
que se libraron de las llamas
-Adán y Eva de Durero en el Renacimiento-.
En su esencia llevan implícita la muerte.
Entre las paginas de mi libro preferido
guardo una
que subsiste hace tiempo.
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