Abrahám Emilio
Emilio.
Un ósculo se posó nocturno en esa playa,
fueron aquellos labios dorados un brebaje
bendito, quemaba como aquel adiós malage
y allí azulada me dijo me nunca me vaya.
El sonido de tal ola llorosa y canalla
me dejó un "hola" navegante como equipaje,
y en las retinas e iris mojadas del coraje
me puso un adiós para siempre y una muralla.
Mi amor de piedras erosionadas fueron justo
la sombra vivoresca de un idílico susto
y supe que un beso no significa la vida.
Y como no todo es verano le va una carta.
y un beso y la vida... porque un adiós nos aparta...
en la playa se va un beso y una despedida.
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Anthony Acosta Pérez (Antorcha)