Bartleby - el alegre
Poeta recién llegado
Hola
Hola a todos, buen día whisky en botella,
computadora Mac, Chavela Vargas,
nubes cimarronas y buitres de jardín,
hoy es el mejor día de mi vida
por qué he salido al parque con mi perro,
sin mascarilla y sin buscar nada.
Hola a la chica de recepción que no se sonroja,
a las piedras que no se levantan,
a la alfombra que duele al echarse de tanto estar borracho.
La ciudad con sus afiladores de cuchillos,
sus carpas frente al Palacio de Justicia,
los burdeles que andan cerrados y nunca abrirán.
El guiso sobre la mesa
y el ají, el pan y el vaso de Coca Cola.
Converso y saludo a todos,
el bar en la esquina de Quilca
donde me acompañaron esos tres grandes
amores de la vida, que tanto refieren los cursis.
Hola señorita fiscal,
Hola Oscarito.
El saber que uno está mejor que antes
siempre es reconfortante.
Como cada vez que leo el Albatros de Baudelaire.
No llega la noche
pero si la tarde,
quiero regresar a la oficina
bajar las cortinas y meterme un pequeño sueño,
que en diccionarios es duermevela.
Ojalá nunca me falten los holas,
a excepción de mis padres, Dios y tristes ángeles,
a los que han sido parte de mi vida
y lo serán, siempre empezamos con ellos.
Hola a todos, buen día whisky en botella,
computadora Mac, Chavela Vargas,
nubes cimarronas y buitres de jardín,
hoy es el mejor día de mi vida
por qué he salido al parque con mi perro,
sin mascarilla y sin buscar nada.
Hola a la chica de recepción que no se sonroja,
a las piedras que no se levantan,
a la alfombra que duele al echarse de tanto estar borracho.
La ciudad con sus afiladores de cuchillos,
sus carpas frente al Palacio de Justicia,
los burdeles que andan cerrados y nunca abrirán.
El guiso sobre la mesa
y el ají, el pan y el vaso de Coca Cola.
Converso y saludo a todos,
el bar en la esquina de Quilca
donde me acompañaron esos tres grandes
amores de la vida, que tanto refieren los cursis.
Hola señorita fiscal,
Hola Oscarito.
El saber que uno está mejor que antes
siempre es reconfortante.
Como cada vez que leo el Albatros de Baudelaire.
No llega la noche
pero si la tarde,
quiero regresar a la oficina
bajar las cortinas y meterme un pequeño sueño,
que en diccionarios es duermevela.
Ojalá nunca me falten los holas,
a excepción de mis padres, Dios y tristes ángeles,
a los que han sido parte de mi vida
y lo serán, siempre empezamos con ellos.