Hernán Alvarez
Poeta recién llegado
De a pie
por tramos cortos
voy derecho achicando las distancias
acortando esta vida, siniestro y cabizbajo,
como el punto más alto de mi sueño peregrino.
Mi lengua es un relámpago
el dios de la experiencia ya no es dueño de mis actos
y en cada esquina me aguarda una tumba
donde la verdad del aire ya no tiene más espacio.
Y aún así, me siento un hombre por las noches
cuando el mito del alba y los contornos de mi copa
dibujan con mi rostro un olvido
de ese sueño que no me pertenece:
despertar no sintiéndome tan viejo
por no perder la costumbre
de despertarte siempre.
Última edición: