L
lluvia
Invitado
Homicidio de un verbo
La niña de tus ojos quiere salir a jugar entre
los chaparrones que mojan la tierra, pero tu no la dejas
tienes miedo a un súbito homicidio de un verbo.
Dañar, herir,
piensas que terminara en eso, que le cortare el vuelo
y la dejare morir entre mi palma. Yo no sé en qué ausencia
caducaste, si fue tu madre o tu padre, pero yo no soy ellos,
a mi me puedes mirar directo a los ojos.
Quiero que llores, y dejes salir el sentimiento, nadie
es tan fuerte, ni tú, que eres un gigante de hierro. Yo se
que ni el líbano podría prender fuego para arder entre tus cedros,
después de que los cristales comiencen a romper tus párpados.
Tu tienes miedo, y yo quiero ser la tranquilidad en tu valor,
me gusta el silencio interno que provocan las gotas de lluvia
sobre el techo y como reduce la atrofia oral.
Hay mil verbos, para vos pero todos siguen el mismo
ciclo suicida...
vivir, mirar, perder
necesitar, encender, apagar.
No se en donde quedaron tus pupilas desde aquel
día de marzo cuando algún idiota te dijo: "los hombres no deben llorar";
no es un deseo, es una necesidad que la melancolía se manifieste
en secreción de lírica y verbos.
Es de lo más honorable ver los pies de tu niña
saltando entre los charcos.
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:: .... usted es bella ... no se quien lo invento pero seguro fue un idiota. Tienen todo el derecho y mas que eso la necesidad. Gracias por pasar bella, le mando mil besos.