Hondonado sin yo querer, sin presión,
sin presión ni con intención,
tú, que de hasta la muerte huye,
me retienes deseándome sólo para ti,
sobando el aire de mi último soplido.
Como aquellas historias que no deseas
saber su cola porque, ¿cómo no va a estar masacrada?
Pero aún así conoces que siempré acabará
brillando el sol, porque la noche nunca es eterna,
y cuando el sol ilumina, lo hace con más intensidad.
Porque a las desgracias, la pluma mancha la hoja.
sin presión ni con intención,
tú, que de hasta la muerte huye,
me retienes deseándome sólo para ti,
sobando el aire de mi último soplido.
Como aquellas historias que no deseas
saber su cola porque, ¿cómo no va a estar masacrada?
Pero aún así conoces que siempré acabará
brillando el sol, porque la noche nunca es eterna,
y cuando el sol ilumina, lo hace con más intensidad.
Porque a las desgracias, la pluma mancha la hoja.
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