Abiertos mis ojos al abismo,
he visto venir, tal mi suerte;
albo lucero que en si mismo
paréceme el ósculo de muerte.
La angustia otrora atormentaba,
la vaga soledad del alma mía;
desecha ante su rayo quedaba
cual gota que la mar deshacía.
Mas nada de lo visto fuera plena
certeza de volver hacia lo eterno;
y así de dolor va, de nuevo llena
mi ánima que otrora tiempo tierno,
tuviere aun la virtud de la azucena;
y triste purga ahora negro infierno.
he visto venir, tal mi suerte;
albo lucero que en si mismo
paréceme el ósculo de muerte.
La angustia otrora atormentaba,
la vaga soledad del alma mía;
desecha ante su rayo quedaba
cual gota que la mar deshacía.
Mas nada de lo visto fuera plena
certeza de volver hacia lo eterno;
y así de dolor va, de nuevo llena
mi ánima que otrora tiempo tierno,
tuviere aun la virtud de la azucena;
y triste purga ahora negro infierno.