Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sueles aparecerte en horas crepusculares
deslumbrando calladas noches de perjurio
y espanto.
Sueles deslumbrar con el taconeo y la cadencia
de tu figura,
cada vez que pasas por debajo de las farolas,
cada vez que tu falda rumorea con un nuevo
brío.
Sueles aparecerte y apenas te dignas a mirarme,
detenida ante la plaza te balaceas apenas,
casi al mismo ritmo con que asperge la fuente
fecundas mis escozores.
Con el mismo aire desvaído tu mirada soñadora,
derrama tu encanto y me dejas en mi dulce miseria.
En esa instancia cunde el miedo sobre el cuerpo
estatuado.
En esa instancia absolutamente indolente
asoman tus brazos de diosa antigua,
prestamente el delicado mármol germina en todo
su esplendor.
Todo eso sucede igual que los sones del bandoneon que
lastima.
Sueles aparecerte en las horas crepusculares,
en las cálidas noches de perjurio y encanto
y yo me pregunto: ¿ adónde huyes joven fragante
que crispas mis nervios y hielas mi sangre?
deslumbrando calladas noches de perjurio
y espanto.
Sueles deslumbrar con el taconeo y la cadencia
de tu figura,
cada vez que pasas por debajo de las farolas,
cada vez que tu falda rumorea con un nuevo
brío.
Sueles aparecerte y apenas te dignas a mirarme,
detenida ante la plaza te balaceas apenas,
casi al mismo ritmo con que asperge la fuente
fecundas mis escozores.
Con el mismo aire desvaído tu mirada soñadora,
derrama tu encanto y me dejas en mi dulce miseria.
En esa instancia cunde el miedo sobre el cuerpo
estatuado.
En esa instancia absolutamente indolente
asoman tus brazos de diosa antigua,
prestamente el delicado mármol germina en todo
su esplendor.
Todo eso sucede igual que los sones del bandoneon que
lastima.
Sueles aparecerte en las horas crepusculares,
en las cálidas noches de perjurio y encanto
y yo me pregunto: ¿ adónde huyes joven fragante
que crispas mis nervios y hielas mi sangre?