iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy amaneció el día
con más mierda
que de costumbre.
Y eso que no pasó nada.
Nunca pasa nada,
tal vez ese es el problema.
Sentada, un sorbo al café,
un sorbo a la memoria.
El primero, frío,
la segunda, caliente.
Transcurso normal,
no se acaban los días.
Pensaba que así
como se gastan las horas,
se me cansarían las penas,
y se aburrirían.
Al contrario, se divierten
colgándose de mis ojos,
deslizándose por mis mejillas.
Amaneció tan soleado,
estridencia de luz,
y yo con la melancolía.
Niños que corren,
flores de colores,
y yo con las gafas oscuras,
para disimular que no he dormido
pensando en tonterías.
Amaneció un cúmulo extra
de porquería en mi puerta.
¡Qué más da!
Al menos tengo opciones:
la misma de siempre, o más.
con más mierda
que de costumbre.
Y eso que no pasó nada.
Nunca pasa nada,
tal vez ese es el problema.
Sentada, un sorbo al café,
un sorbo a la memoria.
El primero, frío,
la segunda, caliente.
Transcurso normal,
no se acaban los días.
Pensaba que así
como se gastan las horas,
se me cansarían las penas,
y se aburrirían.
Al contrario, se divierten
colgándose de mis ojos,
deslizándose por mis mejillas.
Amaneció tan soleado,
estridencia de luz,
y yo con la melancolía.
Niños que corren,
flores de colores,
y yo con las gafas oscuras,
para disimular que no he dormido
pensando en tonterías.
Amaneció un cúmulo extra
de porquería en mi puerta.
¡Qué más da!
Al menos tengo opciones:
la misma de siempre, o más.
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