Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy deseo
¡Hoy no quiero ser águila!
Quiero ser el amplio cielo, donde surquen las nubes
y los sueños hagan nidos de terciopelo.
¡Hoy no quiero ser semilla!
Quiero ser la tierra donde ella germine
y que de mis entrañas se sostengan sus raíces
y se alimenten sus frutos.
¡Hoy no quiero ser sirena, ni bajel a la deriva!
Quiero ser infinita como el amplio mar,
misteriosa como sus profundidades
que custodia tesoros, enigmas, relatos y mitos los
que se hacen cómplices de mis debilidades,
y las olas se hacen música mística al danzarle mis ritos.
¡Hoy no quiero ser tormenta!
Me conformo con ser céfiro de aliento y de suspiros,
brisa suave y matutina que se eleva con el viento
que acaricia una mejilla, que abraza las esperanzas
y se aferra fuertemente a la vida.
¡Hoy no quiero ser doncella!
Quiero ser una sola estrella que resplandezca en el universo infinito
de los sueños e ilusiones, que mi resplandor sea
constante y preciso, refulgente y reluciente
deseo ser siempre luz y nunca abismo.
¡Hoy no quiero ser tristeza, hoy me niego a ser nostalgia!
Ni amargura, ni lagrimas , ni de angustia cubriré mi rostro
permitirlo no puedo, que el dolor sea el protagonista de mis días,
no puedo ataviar mi alma con el luto de la soledad y la melancolía
porque dentro de mi ser se cobijan las ilusiones con el sol del nuevo día.
¡Hoy anhelo necesito ser vida!
Necesito recobrar mis sueños y fantasías deseo
¡Ser luz, ser alegría, ser esperanzas y algarabía!
¡Ser ilusión, ser sueños y fantasías!
¡Ser pasión, ser lujuria, ser entrega y ser eterna!
¡Sobre todo hoy deseo morir en los brazos del amor por el resto de mis días!
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