Inferno du Doleur
Poeta adicto al portal
Me gustaba siempre sentarme a la orilla,
tomaba mi cuaderno y un lapicero
para dejar salir aquello que me mataba por dentro,
que me enloquecía poco a poco.
Miré alrededor, tú no estabas.
La soledad era mi compañía esa noche.
De nuevo estaba sola,
nada cambia en mí.
Perdida en tu mirada,
la misma que apagó mi vida
en tan solo cuestión de segundos.
Tú ya no estarías, yo muero por dentro.
Ilusionada con la vida,
hasta que esta misma me defrauda.
Caigo en mi propio vacío,
nada cambia en mí.
Luego me siento a escuchar aquella melodía,
sí, aquella de la lírica triste.
Con mi voz canto lo que he callado
porque nada queda, nada cambia.
La luz la miro desde lejos,
Una vez más la tristeza abre sus puertas.
Ella no oculta nada,
nada más lo guarda.
Intenté ponerme de pie
para alcanzar aquella estrella del deseo.
Me di cuenta que ya no estaba,
yo ya no la miraba.
Miré hacia abajo,
Me hundía lentamente
Mi sueño ya no alcanzo,
Mi cuerpo ya no lucha.
Ya no logra el movimiento,
Mi vida se acaba desde adentro.
Ya no sobra tiempo,
En el reloj de la vida todo pasa demasiado pronto.
Grité tu nombre,
Pero estaba muda.
Seguí tus pasos,
Me perdí en tu camino.
Sola estaba,
Lloraba lágrimas de sangre.
Las cicatrices en mi cuerpo ardían.
deseaba con ansias estar muerta en vida.
Me seguí hundiendo en mi propio mar,
ya no hay alma que salvar.
"Que desprecio", decían unos.
"No llores más", decían otros.
Lloro por sueños
sin años de consuelo.
Lloro por el dolor
no sacado de mi cuerpo.
Me lleno de recuerdos melancólicos,
me voy suicidando por dentro.
El sentimiento era demasiado para que lo soportara,
preguntas en las que no aparecían las respuestas.
Recuerdos que en aquel momento
Sólo fueron actos sin ayuda.
Hoy ya nada oculto,
hoy todo lo siento.
Luego salí de mi cuerpo,
me vi a mí sentada
llorando sin consuelo.
Sola, con miedos.
Te juro, hoy ya no quiero vivir.
Te lo juro, ya no quiero seguir así.
Tal vez mi manera equivocada de vivir me afecta,
el silencio calla toda voz que le interrumpa su teatro.
Atrapada estoy en fantasiosas cuatro paredes
Que tan solo existen en mi mente.
Nada cambia, nada avanza para bien.
Hoy me he entregado completamente.
Moribunda camino hacia la salida de mi soledad,
una vez más incomprendida,
ya no queda nada más.
tomaba mi cuaderno y un lapicero
para dejar salir aquello que me mataba por dentro,
que me enloquecía poco a poco.
Miré alrededor, tú no estabas.
La soledad era mi compañía esa noche.
De nuevo estaba sola,
nada cambia en mí.
Perdida en tu mirada,
la misma que apagó mi vida
en tan solo cuestión de segundos.
Tú ya no estarías, yo muero por dentro.
Ilusionada con la vida,
hasta que esta misma me defrauda.
Caigo en mi propio vacío,
nada cambia en mí.
Luego me siento a escuchar aquella melodía,
sí, aquella de la lírica triste.
Con mi voz canto lo que he callado
porque nada queda, nada cambia.
La luz la miro desde lejos,
Una vez más la tristeza abre sus puertas.
Ella no oculta nada,
nada más lo guarda.
Intenté ponerme de pie
para alcanzar aquella estrella del deseo.
Me di cuenta que ya no estaba,
yo ya no la miraba.
Miré hacia abajo,
Me hundía lentamente
Mi sueño ya no alcanzo,
Mi cuerpo ya no lucha.
Ya no logra el movimiento,
Mi vida se acaba desde adentro.
Ya no sobra tiempo,
En el reloj de la vida todo pasa demasiado pronto.
Grité tu nombre,
Pero estaba muda.
Seguí tus pasos,
Me perdí en tu camino.
Sola estaba,
Lloraba lágrimas de sangre.
Las cicatrices en mi cuerpo ardían.
deseaba con ansias estar muerta en vida.
Me seguí hundiendo en mi propio mar,
ya no hay alma que salvar.
"Que desprecio", decían unos.
"No llores más", decían otros.
Lloro por sueños
sin años de consuelo.
Lloro por el dolor
no sacado de mi cuerpo.
Me lleno de recuerdos melancólicos,
me voy suicidando por dentro.
El sentimiento era demasiado para que lo soportara,
preguntas en las que no aparecían las respuestas.
Recuerdos que en aquel momento
Sólo fueron actos sin ayuda.
Hoy ya nada oculto,
hoy todo lo siento.
Luego salí de mi cuerpo,
me vi a mí sentada
llorando sin consuelo.
Sola, con miedos.
Te juro, hoy ya no quiero vivir.
Te lo juro, ya no quiero seguir así.
Tal vez mi manera equivocada de vivir me afecta,
el silencio calla toda voz que le interrumpa su teatro.
Atrapada estoy en fantasiosas cuatro paredes
Que tan solo existen en mi mente.
Nada cambia, nada avanza para bien.
Hoy me he entregado completamente.
Moribunda camino hacia la salida de mi soledad,
una vez más incomprendida,
ya no queda nada más.