Hoy intente recuperar tus besos,
aquellos de madrugadas eternas,
cuando nos entregamos con toda la piel
y con la profundidad del alma,
aquellos besos llenos de atardeceres
que luego se alumbraban de luz de luna,
besos de miradas y de caricias,
de llegadas y de salidas de nostalgia.
Hoy quise abrazarte para sentir
de nuevo la presencia de tu vida en la mía,
estar cerca de ti para saber que existí
en esa piel de encuentros,
en ese abrazo que nos fundió una vez
en el milagro de saberme tuya y de saberte mío,
en ese beso que nunca se fue de mis labios,
que permaneció después de la tormenta del tiempo.
Hoy resucite por un instante,
esa aroma de saberme viva cuando estas cerca,
cuando siento mis latidos que invaden
de angustia la mirada que no puedo ocultar,
y que sutilmente ignoras.
Hoy estuve en tus labios...
Y tú en los míos,
Pero solo fue un instante,
Regresaste como un salto a esa dimensión tuya,
Yo nunca pude volver a la mía,
Hoy viví y morí en ese beso,
Hoy supe que no existo
por no estar en tu vida.
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