Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy no es un poema de amor el que te escribo
para que negarlo,
hoy mis palabras no florecen solas
ni buscan el ojal de tu garganta o pecho
en esa tu cordillera donde la nieve sabe
que es fácil derretirse,
donde un flujo constante de sonidos hace
de la luz, reflejos.
Hoy, los lazos de colores no envuelven letras
como si fueran el sedal de una caña de azúcar
que intentara pescar con mi voz, tu aliento.
Hoy no pretendo engatusar tus labios,
el último pliegue de tu espacio oscuro
la raíz desnuda que bebe de tu noche.
Hoy no deseo regalarte ni robarte nada
ni siquiera una estrella
ni un pedazo de carbón que pasado el tiempo
tal vez brille,
tal vez sea un Dios para algún humano.
Hoy no es el amor el que espera tu respuesta,
ni es una proposición de matrimonio digna
ni una eternidad de reloj de arena.
Hoy no es un poema de amor el que te envío
es un recital de poesía el que llega.
para que negarlo,
hoy mis palabras no florecen solas
ni buscan el ojal de tu garganta o pecho
en esa tu cordillera donde la nieve sabe
que es fácil derretirse,
donde un flujo constante de sonidos hace
de la luz, reflejos.
Hoy, los lazos de colores no envuelven letras
como si fueran el sedal de una caña de azúcar
que intentara pescar con mi voz, tu aliento.
Hoy no pretendo engatusar tus labios,
el último pliegue de tu espacio oscuro
la raíz desnuda que bebe de tu noche.
Hoy no deseo regalarte ni robarte nada
ni siquiera una estrella
ni un pedazo de carbón que pasado el tiempo
tal vez brille,
tal vez sea un Dios para algún humano.
Hoy no es el amor el que espera tu respuesta,
ni es una proposición de matrimonio digna
ni una eternidad de reloj de arena.
Hoy no es un poema de amor el que te envío
es un recital de poesía el que llega.