stregoica
Poeta recién llegado
Un minuto que me pierda, en azules fantasías,
un ratito en ambrosía bebiendo mi alegría,
una noche en las flores, en las luces, en colores.
No me mires como si la vida me enseñara de la culpa,
que más rico que enfrentar las horas enredada en una pipa,
descubrir cielos e infiernos...ver los ángeles a la cara.
Que mejor que pasarla en la barra,
o en las tablas bailando con mi cigarro, contenta y bizarra.
No te atrevas a hablarme de placeres sanos,
que los días no te esperan para conquistarlos,
no me digas que encerrada me divierta y te espere despierta,
todos los días hambrienta de una explicación.
Un momentito que me hunda en el sopor de las velas,
de la música en vivo y del vino en botella,
con personas que no conocen un centímetro de mi,
que me importa que en la soledad goce de multitudes ebrias,
no me enferma escuchar historias ni penas,
y de vez en cuando dejar que me descubran.
No me digas que corra y me proteja,
que no vea con mis ojos lo que en los rincones me seduce,
no me hables de la gloria de una mujer casera,
que tiene un castillo sobre la arena y un lugar en la mesa,
y en la vida la condenan, las mentiras y las quejas,
el veneno que flamantes maridos, inyectan tras sus rejas.
No me trates como flor hermosa, muy débil y perezosa,
gastas tu energía en creerme alondra,
el tiempo me convirtió en cuervo y rosa;
no mal interpretes mis deseos, yo te amo como siempre,
pero no esperes impaciente que a tu lado me siente,
que se hinche mi vientre y me toques con torpeza;
no intentes convencerme de un mundo en burbuja,
no quiero sentarme contigo a esperar la muerte.
un ratito en ambrosía bebiendo mi alegría,
una noche en las flores, en las luces, en colores.
No me mires como si la vida me enseñara de la culpa,
que más rico que enfrentar las horas enredada en una pipa,
descubrir cielos e infiernos...ver los ángeles a la cara.
Que mejor que pasarla en la barra,
o en las tablas bailando con mi cigarro, contenta y bizarra.
No te atrevas a hablarme de placeres sanos,
que los días no te esperan para conquistarlos,
no me digas que encerrada me divierta y te espere despierta,
todos los días hambrienta de una explicación.
Un momentito que me hunda en el sopor de las velas,
de la música en vivo y del vino en botella,
con personas que no conocen un centímetro de mi,
que me importa que en la soledad goce de multitudes ebrias,
no me enferma escuchar historias ni penas,
y de vez en cuando dejar que me descubran.
No me digas que corra y me proteja,
que no vea con mis ojos lo que en los rincones me seduce,
no me hables de la gloria de una mujer casera,
que tiene un castillo sobre la arena y un lugar en la mesa,
y en la vida la condenan, las mentiras y las quejas,
el veneno que flamantes maridos, inyectan tras sus rejas.
No me trates como flor hermosa, muy débil y perezosa,
gastas tu energía en creerme alondra,
el tiempo me convirtió en cuervo y rosa;
no mal interpretes mis deseos, yo te amo como siempre,
pero no esperes impaciente que a tu lado me siente,
que se hinche mi vientre y me toques con torpeza;
no intentes convencerme de un mundo en burbuja,
no quiero sentarme contigo a esperar la muerte.