Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
La historia, sangre de vidas pasadas,
suprema interrogación ante los ojos
del presente y tabla de salvación
de una humanidad perdida,
se quedará sin luz, sin perfume
y sin amor como un cuerpo devorado
hasta los huesos por la ubicuidad
de sempiternos reyes midas, patriarcas
vampíricos y tahúres más aún si cabe
que el dios de las viejas religiones.
Darwin lentamente se disolverá
como un azucarillo en el maldito café
de algún alto ejecutivo de genero fluido
en alguna multinacional farmacéutica
o de ingeniería genética y los biólogos,
en peligro de extinción, serán sancionados
por hablar de machos y hembras.
La realidad de las mujeres no transcurrirá
como un pájaro alegre.
Será una realidad invasora de plomo frío
y aliento deshecho donde hombres esperpénticos
camuflarán sus cromosomas delatores
con sucedáneos femeninos
que nada tendrán que ver con las mujeres;
pero estos abanderados de la misoginia,
dueños de la cúspide piramidal,
no necesitarán más para suplantarlas
y definitivamente borrarlas.
La realidad de una infancia deslizándose
con suavidad hacia el libre gozo
de la vida como un juego
tampoco será así de dulce,
porque como en un régimen espartano
habrá un ojo que todo lo ve
dictando sentencia y transformando en niña
al niño con cerebro rosa
y en "niñe" a la niña con cerebro azul.
Biología, evolución, historia, mujer, sexo…
son todavía palabras soberanas,
unas veces alegres y otras tristes,
que respiran cuando se dicen;
mas su sonido final
será como el de una llave que se cierra
cuando desaparezcan de los diccionarios.
suprema interrogación ante los ojos
del presente y tabla de salvación
de una humanidad perdida,
se quedará sin luz, sin perfume
y sin amor como un cuerpo devorado
hasta los huesos por la ubicuidad
de sempiternos reyes midas, patriarcas
vampíricos y tahúres más aún si cabe
que el dios de las viejas religiones.
Darwin lentamente se disolverá
como un azucarillo en el maldito café
de algún alto ejecutivo de genero fluido
en alguna multinacional farmacéutica
o de ingeniería genética y los biólogos,
en peligro de extinción, serán sancionados
por hablar de machos y hembras.
La realidad de las mujeres no transcurrirá
como un pájaro alegre.
Será una realidad invasora de plomo frío
y aliento deshecho donde hombres esperpénticos
camuflarán sus cromosomas delatores
con sucedáneos femeninos
que nada tendrán que ver con las mujeres;
pero estos abanderados de la misoginia,
dueños de la cúspide piramidal,
no necesitarán más para suplantarlas
y definitivamente borrarlas.
La realidad de una infancia deslizándose
con suavidad hacia el libre gozo
de la vida como un juego
tampoco será así de dulce,
porque como en un régimen espartano
habrá un ojo que todo lo ve
dictando sentencia y transformando en niña
al niño con cerebro rosa
y en "niñe" a la niña con cerebro azul.
Biología, evolución, historia, mujer, sexo…
son todavía palabras soberanas,
unas veces alegres y otras tristes,
que respiran cuando se dicen;
mas su sonido final
será como el de una llave que se cierra
cuando desaparezcan de los diccionarios.
Última edición: