José Luis Vera Vidal
MMC LIR
Y te escribo a ti,
a esa efigie que se alza
cual monolito en mi pensamiento,
firme como roca,
tersa como la seda.
Y te escribo a ti,
a esa sonrisa picara
que no decía palabra alguna
a tu mirada ingenua
que domo mi alma.
Y te escribo a ti,
a tu figura,
al dulce néctar de tus labios,
al sutil tacto de tu piel,
a la fragancia de entre tus muslos.
Y te escribo a ti,
hoy, que te vi
después que partiste.
Solo te escribo por escribir
hoy que te vi.
a esa efigie que se alza
cual monolito en mi pensamiento,
firme como roca,
tersa como la seda.
Y te escribo a ti,
a esa sonrisa picara
que no decía palabra alguna
a tu mirada ingenua
que domo mi alma.
Y te escribo a ti,
a tu figura,
al dulce néctar de tus labios,
al sutil tacto de tu piel,
a la fragancia de entre tus muslos.
Y te escribo a ti,
hoy, que te vi
después que partiste.
Solo te escribo por escribir
hoy que te vi.