Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy vi junto a la arena,
vi. escaparse la luz de tus ojos,
sentí el sol de tu luz y tus brazos.
La luna sonrosada se escondía,
un pájaro iluminado,
señalo el cielo que lo protege,
el pájaro se cubrió en ese pedazo,
sonrojado.
Desapareció el cielo y el pájaro,
ya confundidos, volaban los dos,
como volaban nuestros ojos confundidos.
Hoy comprendí que contigo,
la vida tiene vida,
que la arena es besada por las olas,
yo no quiero dejar pasar las horas.
Hoy el reloj de arena,
a la una se paró,
para que con el alma, y todos, todos los sentidos,
¡Nos amemos los dos!
vi. escaparse la luz de tus ojos,
sentí el sol de tu luz y tus brazos.
La luna sonrosada se escondía,
un pájaro iluminado,
señalo el cielo que lo protege,
el pájaro se cubrió en ese pedazo,
sonrojado.
Desapareció el cielo y el pájaro,
ya confundidos, volaban los dos,
como volaban nuestros ojos confundidos.
Hoy comprendí que contigo,
la vida tiene vida,
que la arena es besada por las olas,
yo no quiero dejar pasar las horas.
Hoy el reloj de arena,
a la una se paró,
para que con el alma, y todos, todos los sentidos,
¡Nos amemos los dos!
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