Jose Pragedis Acosta
Poeta recién llegado
Heridas que dividen el corazón
Huellas que ya jamás cicatrizan
Habitan en la sangre, en la razón,
Estancan la vida, la paralizan.
Son amarga ponzoña de desazón
Que con gran tortura se memorizan
Que matan la vida y el corazón,
Tristes sueños que no se realizan.
Quedan huellas que no dejan vivir
Que oprimen, duelen y hieren
Que impiden nuestra vida seguir.
Que no pasan, ni tampoco mueren,
Aquí se quedan con uno a morir,
Tristes sueños que no se quieren.
Huellas que ya jamás cicatrizan
Habitan en la sangre, en la razón,
Estancan la vida, la paralizan.
Son amarga ponzoña de desazón
Que con gran tortura se memorizan
Que matan la vida y el corazón,
Tristes sueños que no se realizan.
Quedan huellas que no dejan vivir
Que oprimen, duelen y hieren
Que impiden nuestra vida seguir.
Que no pasan, ni tampoco mueren,
Aquí se quedan con uno a morir,
Tristes sueños que no se quieren.