Mª Amparo Garrigós Cerdán
Poeta recién llegado
Cuando mañana temprano
salgas de camino al trabajo,
tendré que buscar tus huellas
en los posos de tu taza de café,
en el hueco todavía tibio
de tu lado de la cama,
en el vapor de la ducha
que exhaló tu cuerpo húmedo,
en el cepillo de dientes
que reposa mojado en el lavabo,
en los cigarrillos apagados
que sepultaste anoche en el cenicero,
en los cojines desmadejados
del respaldo del sofá...
Pues es en el fondo mínimo
de las cosas que te tocan
donde quedan, sin tú saberlo,
los sorbos de amor que me niegas:
las caricias que me hurtaste,
los besos que no me diste,
los "te quiero" que te guardas
en la última página de la agenda.
No vaya a saber yo
que, conjurando el tiempo y la rutina,
tú estás ahí, y todavía me amas.
salgas de camino al trabajo,
tendré que buscar tus huellas
en los posos de tu taza de café,
en el hueco todavía tibio
de tu lado de la cama,
en el vapor de la ducha
que exhaló tu cuerpo húmedo,
en el cepillo de dientes
que reposa mojado en el lavabo,
en los cigarrillos apagados
que sepultaste anoche en el cenicero,
en los cojines desmadejados
del respaldo del sofá...
Pues es en el fondo mínimo
de las cosas que te tocan
donde quedan, sin tú saberlo,
los sorbos de amor que me niegas:
las caricias que me hurtaste,
los besos que no me diste,
los "te quiero" que te guardas
en la última página de la agenda.
No vaya a saber yo
que, conjurando el tiempo y la rutina,
tú estás ahí, y todavía me amas.