marquelo
Negrito villero
En qué parte del espejo estaba el pan
que el joven Cristo empinaba como espuma de orilla
más allá de su propio Dios
dónde solo lo que explota se hace camino
En qué vientre escogemos ese aire familiar
esa boca de copa que burbujea
como nonata sombra que busca un cuerpo
Y un obrero carga el nuevo cristal para la estrella rota.
Y esa mujer de trance evangélico
esas manos agaudoras en cosecha de sueños
¡Lo qué salga del eco, será...!
Era de río mi sed
Y el mundo me dio una casa que siempre daba a la noche
Ahí vivíamos
con ese candil de prometeo dadivoso
vivíamos
con esa delicadeza que tiene el silencio cuando no se le estorba
teníamos siempre la misma conversación con la misma mirada
los ojos geómetras sosteniendo el único hueso para invernar
y ese ansia del verbo por enderezarnos
por volver a estarlla en las cartas
en los audios meridianos
¡Qué trajíin de piedras regadas es la vida por donde se calza la espalda!
¡Lo qué salga del eco, será...y fue!.
que el joven Cristo empinaba como espuma de orilla
más allá de su propio Dios
dónde solo lo que explota se hace camino
En qué vientre escogemos ese aire familiar
esa boca de copa que burbujea
como nonata sombra que busca un cuerpo
Y un obrero carga el nuevo cristal para la estrella rota.
Y esa mujer de trance evangélico
esas manos agaudoras en cosecha de sueños
¡Lo qué salga del eco, será...!
Era de río mi sed
Y el mundo me dio una casa que siempre daba a la noche
Ahí vivíamos
con ese candil de prometeo dadivoso
vivíamos
con esa delicadeza que tiene el silencio cuando no se le estorba
teníamos siempre la misma conversación con la misma mirada
los ojos geómetras sosteniendo el único hueso para invernar
y ese ansia del verbo por enderezarnos
por volver a estarlla en las cartas
en los audios meridianos
¡Qué trajíin de piedras regadas es la vida por donde se calza la espalda!
¡Lo qué salga del eco, será...y fue!.