Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Huésped sin invitación
¿Estas aquí? Regresaste en silencio,
pensé que te habías ido para nunca más volver.
Bienvenida seas te hacía tan lejos
que olvidaba como se sentía estar ante tu presencia.
Apenas me acostumbraba a vivir sin ti, extrañaba
tus gélidos besos y tu endeble abrazo, tu sarcástica sonrisa,
tu mirada infinita, tu voz silenciosa recitándole al viento,
narrándole mis vivencias, mis debilidades y carencias.
Te prefiero así susurrándome al oído.
Presente en mi vida, en mis circunstancias
aunque me hagas sentir lejana y ausente
de las realidades que abrazaron mi existir
creyendo en promesas que nunca se han de cumplir.
¡Te creo a ti! Porque en tu compañía
puedo ver la realidad de lo que soy,
porque me muestras lo que tengo,
me permites ver lo que doy.
El tiempo que viví sin tu compañía fueron
tiempos de ensueños despertar de pesadillas
ilusiones trazadas en lienzos de hielo
que se esfuman como gotas por los surcos de mis anhelos,
como tu efímera sonrisa, tan frías como tus caricias.
Tu presencia se hace impaciencia en mis noches de desvelo
cuando a mi cuerpo te aferras y con mi cáliz
lleno de lagrimas, brindas con tu malicia,
tu apoderada de mis circunstancias,
tu adueñada de mi vida y yo de tus fríos brazos
hago mi nidal, te nombro compañera incondicional,
en mi mejor amiga te has convertido SOLEDAD.
::::