Nos conocimos sin siquiera imaginar, como seguiría la historia,
Cuando nos dimos cuenta ya era nuestra, de los dos.
Un sin fin de mariposas en la panza, de sonrisas,
De brillantes estrellas, testigos de cómo crecía el amor.
Cada noche, cada tarde, horas y horas de conocernos mejor.
Ya casi sabia que ibas a decirme, no hacia falta, tu mirada lo dijo por vos.
Bajo la luz de tus ojos, yo era hermosa, una frágil y delicada flor.
Encontraba mi fortaleza en tus brazos, mi paz en tu pecho al sentir tu corazón.
Tu voz, la calma de mi ser, las palabras justas
Que controlan mi ansiedad de verte y besarte otra vez.
Tus acciones, que jamás me incomodaron, hasta que las deje de ver
¿Porque?
No veía como las mariposas se convertían en espinas
y las sonrisas en este gran dolor.
El no estaba en mis planes, al menos no en los que yo veía,
su nombre fue escrito con tinta transparente
y se dejo ver cuando la humedad de mis lagrimas
llegaron a hacer crujir al corazón.
Y ahora veo todo tan claro, repetí la misma historia,
ya no quiero equivocarme nuevamente en el amor.
Pero un sentir descontrolado, me dice que el fue fuego
Y se que los dos, sentimos la pasión.
Ahora solo queda avanzar, estancarse no sirve de nada
esperar que el amor vuelva a encontrarme y a llenar mis ojos de esperanza,
¡como si fuera tan fácil!, voces que me hablan de olvidarlo
y yo solo no dejo de pensar en esos momentos
cuando estuve en el cielo, con sus caricias desparramadas en mi piel
y su mirada que fue mía en cada amanecer,
compartimos el silencio mas preciado,
nuestros labios conversaron de sinceridad
y sellaron todo encuentro con el mas hermoso beso,
a ninguna hora, en ningún lugar.
creería que fue un sueño al pensar en el final,
su nombre desapareció sin dejar rastro,
como si no hubiera existido, pero yo se que fue verdad,
porque cuando duele el corazón la herida arde al cicatrizar,
por el fuego que allí hubo, y que hoy se supo apagar.
¿Y que hay de las cenizas? Ya nada será igual.
Cuando nos dimos cuenta ya era nuestra, de los dos.
Un sin fin de mariposas en la panza, de sonrisas,
De brillantes estrellas, testigos de cómo crecía el amor.
Cada noche, cada tarde, horas y horas de conocernos mejor.
Ya casi sabia que ibas a decirme, no hacia falta, tu mirada lo dijo por vos.
Bajo la luz de tus ojos, yo era hermosa, una frágil y delicada flor.
Encontraba mi fortaleza en tus brazos, mi paz en tu pecho al sentir tu corazón.
Tu voz, la calma de mi ser, las palabras justas
Que controlan mi ansiedad de verte y besarte otra vez.
Tus acciones, que jamás me incomodaron, hasta que las deje de ver
¿Porque?
No veía como las mariposas se convertían en espinas
y las sonrisas en este gran dolor.
El no estaba en mis planes, al menos no en los que yo veía,
su nombre fue escrito con tinta transparente
y se dejo ver cuando la humedad de mis lagrimas
llegaron a hacer crujir al corazón.
Y ahora veo todo tan claro, repetí la misma historia,
ya no quiero equivocarme nuevamente en el amor.
Pero un sentir descontrolado, me dice que el fue fuego
Y se que los dos, sentimos la pasión.
Ahora solo queda avanzar, estancarse no sirve de nada
esperar que el amor vuelva a encontrarme y a llenar mis ojos de esperanza,
¡como si fuera tan fácil!, voces que me hablan de olvidarlo
y yo solo no dejo de pensar en esos momentos
cuando estuve en el cielo, con sus caricias desparramadas en mi piel
y su mirada que fue mía en cada amanecer,
compartimos el silencio mas preciado,
nuestros labios conversaron de sinceridad
y sellaron todo encuentro con el mas hermoso beso,
a ninguna hora, en ningún lugar.
creería que fue un sueño al pensar en el final,
su nombre desapareció sin dejar rastro,
como si no hubiera existido, pero yo se que fue verdad,
porque cuando duele el corazón la herida arde al cicatrizar,
por el fuego que allí hubo, y que hoy se supo apagar.
¿Y que hay de las cenizas? Ya nada será igual.