Humilde poema (Octavas reales)

lesmo

Poeta veterano en el portal

Humilde poema


Con gran asombro aún el corazón,
de anoche, mi señora, llevo dentro,
brotando, inmarcesible, mi pasión,
yo loco, enamorado, aquí me encuentro,
henchido del deseo, en la razón
ninguna como tú me ocupa el centro.
¡Ay mujer, qué me has hecho, flor de flores,
reina mía, numen mío, amor de amores!

Si de anoche el placer me reverbera,
de cuando el rosicler lució este día,
mi celo enamorado ya te espera,
y enmudece de oírte, amada mía,
deseando una noche venidera
que suavice la enorme lejanía.
¡Cuántos gozos de amores te reservo,
tantos son que aguardándote me enervo!

Presintiendo tu espíritu se arroba
el mío, y en tal forma se arrebata,
que imagino, solícito, en mi alcoba
que vienes y mi hombría se desata.
Mas ay cuando tu imagen me la roba
la distancia, ¡qué cruel, cómo me mata!
Entonces, solo pienso en otra noche
que ponga a mi deseo nuevo broche.

Atento está mi oído a qué se abra,
entre tanto te espero solo y ciego,
la fuente inmaterial de tu palabra
que enciende mi interior de enorme fuego;
como sabio cincel también me labra
y modela el cariño que te entrego.
¡Ay mi amor, te suplico no enmudezca
tu boca! ¿La tendré cuando amanezca?

Aquí estoy, con mi pluma a tu servicio,
con mi afán que es tan solo de agradarte,
de inmolar a tus pies en sacrificio
todo el ansia que tengo por el arte,
porque sabes, señora, que otro oficio
no tengo más que el verso con que amarte.
Solicito que juzgues indulgente
el poema que escribo humildemente.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba