Me dijo el anciano:
No te enamores de un amor lejano;
no le entendí entonces;
luego en el rodar de años,
bebí bien su breve predicado.
Proverbio a mis muslos; cual correa.
A mis huesos humedad seca;
que de ves en ves desvela;
por el fatídico resto del latido recio.
Sentimientos resecos,
con las piernas cortas,
y las plumas muy largas;
con raíces a flor de tierra;
Sentir nómada, adicto
a la “libertina” libertad.
Pobre amor, que mira,
bloqueando el paso
a la sorpresa;
emigra de la tarde,
como la golondrina en el invierno;
es en el pecho,
cual licor de ajenjo.
Caricias sin miel, en lo amargo,
sentir desierto, siendo existir de flor;
eso es el pobre amor lejano;
más bien no es nada,
solo hurto a la edad,
a la oportunidad
de un dulce roce.
No te enamores de un amor lejano;
no le entendí entonces;
luego en el rodar de años,
bebí bien su breve predicado.
Proverbio a mis muslos; cual correa.
A mis huesos humedad seca;
que de ves en ves desvela;
por el fatídico resto del latido recio.
Sentimientos resecos,
con las piernas cortas,
y las plumas muy largas;
con raíces a flor de tierra;
Sentir nómada, adicto
a la “libertina” libertad.
Pobre amor, que mira,
bloqueando el paso
a la sorpresa;
emigra de la tarde,
como la golondrina en el invierno;
es en el pecho,
cual licor de ajenjo.
Caricias sin miel, en lo amargo,
sentir desierto, siendo existir de flor;
eso es el pobre amor lejano;
más bien no es nada,
solo hurto a la edad,
a la oportunidad
de un dulce roce.
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