Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
iba una tarde caminando
por el gris de las calles muertas
una mujer que hondo respiraba...
contrólate, se decía
mientras de trabajo regresaba
pensando en su amado señor...
el hombre por el que se moría
y apenas ocultaba esta gran agonía
de estar tan lejos...
y con el solo pensamiento lo sentía -
como si ahí mismo estuviese
y la mujer deseaba
besar y acariciar su lindo cuerpo...
y ser beso para su alma...
su rostro la delataba...
el corazón por los ojos
se le estaba derramando -
mientras iba la mujer
a través de la ciudad, caminando
reducida a ceniza
en la llama ardiente del amor...
llegó la fría noche
para hacerle de abrigo -
y fueron los brazos de su amado señor
el aire vacío...
e imagínose ella entonces
arrodillada delante su hombre, su dueño -
y fue como si le besara un trueno...
¡y la vida en sus venas hacía la fiesta...!
e imagínose con un gran y tremendo anhelo
esclava y sierva, amante estupenda
fiel y amorosa luna -
cautiva de su cielo...
tierra silente temblorosa...
y adoró a su amado en la mente...
así iba caminando
como si tuviese alas -
porque la pasión le enloquecía
y ya no se percataba siquiera
ni a dónde iba, ni de dónde venía...
[30/10/2014]
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