LuisQuiero
Poeta recién llegado
Oh Sancho, he aguardado con escasa paciencia en este rocoso sitio a que vinieras con las noticias de mi amada Dulcinea. Dime, responde, ¿cómo es su rostro? ¿Se acerca a la esplendorosa idea que de ella tengo, o acaso resulta mejor de lo que yo pensaba? Háblame de su boca, cuello y ojos, de sus pequeños pies si acaso anduviere descalza (cosa improbable en dama de tan alto linaje). Señálame el color de sus vestidos. Si ríe, o tal vez, arrebolada, cubrió su rostro con un pañuelo de finísima holanda. Si pronunció algunas palabras acordándose de mí, en sus pensamientos…