Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú:
entre todas las mujeres, tú.
Como virgen efímera.
Como niña audaz.
Tú:
entre todas las bocas, tú.
Tus ojos saetas,
¡tu cuerpo esencial!
Tú:
entre todas las flores, tú.
Fragancia y espinas,
sahúmas mi herida letal.
Tú:
entre saña y capricho, tú.
Pleitesía y desplante.
¡Conquista fatal!
Y yo:
entre todos los hombres, yo.
Iluso, sublime, feliz,
¡dichoso de amar!
Yo:
entre todos los Dioses, yo.
Pues me dan tus manos
la inmortalidad.
Yo:
¡atormentado, loco, perdido!
Gorrión aterido
sin tu liviandad.
Yo:
que si tú no estás, ¡rabiosos!
preguntan mis celos:
¡¿con quien estará...?!
...
entre todas las mujeres, tú.
Como virgen efímera.
Como niña audaz.
Tú:
entre todas las bocas, tú.
Tus ojos saetas,
¡tu cuerpo esencial!
Tú:
entre todas las flores, tú.
Fragancia y espinas,
sahúmas mi herida letal.
Tú:
entre saña y capricho, tú.
Pleitesía y desplante.
¡Conquista fatal!
Y yo:
entre todos los hombres, yo.
Iluso, sublime, feliz,
¡dichoso de amar!
Yo:
entre todos los Dioses, yo.
Pues me dan tus manos
la inmortalidad.
Yo:
¡atormentado, loco, perdido!
Gorrión aterido
sin tu liviandad.
Yo:
que si tú no estás, ¡rabiosos!
preguntan mis celos:
¡¿con quien estará...?!
...