Jorge Alexander Caicedo
Poeta recién llegado
Quien puede salvar al poeta
su lágrima que vacila
al borde del abismo;
Su verso que se viste de sangre
en primaveras oscuras,
donde todos repiten sus nombres.
La llamada de la luna
que lo encierra en un lobo;
El viento y su música
que solo trae nombres
y al final todo es carne
El reflejo marchito
que se esconde en su risa.
Tal vez la musa
que se deshace en la lágrima,
se viste de piel
y luego de adiós.
Esa poeta que arrancó su alma;
mujer de sueño
que descansa en sus lunas;
letras que viven en sus ojos.
Realidad vestida de río
que hoy musitas la ausencia
y truenas en los huesos,
Música desenfrenada
en la que vivo
y este verso de arena
que solo quiere
detener el tiempo;
mientras el destino
persigue a las nubes.
su lágrima que vacila
al borde del abismo;
Su verso que se viste de sangre
en primaveras oscuras,
donde todos repiten sus nombres.
La llamada de la luna
que lo encierra en un lobo;
El viento y su música
que solo trae nombres
y al final todo es carne
El reflejo marchito
que se esconde en su risa.
Tal vez la musa
que se deshace en la lágrima,
se viste de piel
y luego de adiós.
Esa poeta que arrancó su alma;
mujer de sueño
que descansa en sus lunas;
letras que viven en sus ojos.
Realidad vestida de río
que hoy musitas la ausencia
y truenas en los huesos,
Música desenfrenada
en la que vivo
y este verso de arena
que solo quiere
detener el tiempo;
mientras el destino
persigue a las nubes.
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