En el vientre florecemos somos frutos del amor,
¡Oh! quizás sea un momento de pasión, cuerpos que
encienden hogueras de delirios, cuerpos que destilan amor.
¡OH son mentiras que rechazan el destino, impiden florecer el amor.
¡Oh! seducen en cada palabra vacía, construyendo castillos de papel,
¡Oh! seducen con la belleza efímera que se pierde
en el horizonte inconsolable por falsas promesas,
se derrumban como muros de arenas cuando la lluvia cae
en el fondo del alma, aquellos recuerdos que marcan la piel,
regalan el cielo sin saber cuál es su color. Bajan las estrellas
sin saber que el alma esta en tinieblas, cuando florecemos
encontramos un mundo incierto. Nos toca vivir en tierras
arrasada por tormentas, en corazones rotos
por falsa esperanzas y el amor no está,
crecemos con esa falsa ilusión de paraíso terrenal,
solo dios sabe la felicidad y el camino de los ángeles abandonados.