Un mueble vacío en la sala;
millares de sombras invasoras;
la tenue luz de vela que con sus alas
juguetea y juguetea con la noche y sus horas.
Indescriptibles sonidos nocturnos;
un cascajo de plástico brinca moribundo
con la incesante fiesta de la fría brisa
desgarrando el silencio con malicia.
A la ventana llegan indómitas
las siluetas que con luz taciturna
dibujan en la pared inimaginables figuras
que invitan a adivinar con premura.
Aún se escucha tan quedo la música en la radio;
parecen voces que llegan del pasado;
el tenue aroma a sándalo
traen momentos especiales y añorados.
Son imágenes de la noche,
aquellas que tanto disfruto
mientras el sueño envuelve
todo cuanto conozco en su embrujo.
Sibelius