una gran poetisa que responde al nombre de Ana Clavero dijo:
Imperfecta mi alma
y sus ansias de mudanza.
Repletas mis alforjas de nada.
Imperfectos los segmentos,
que separan las noches,
preñadas de agua
del dificultoso parto
de la mañana.
Impuros los estíos
que supuran sal en mis manos,
desdibujando los límites
del tiempo y el espacio.
Imperfectos los versos,
que alimentan mi amor
Imperfecta yo…
Viva. Tu imperfección, lo primero. Ojalá no cambies en eso, porque si algo tiene sentido en este mundo es ser imperfectos y saberlo. Si todos fuésemos perfectos, fantásticos, igualitos en nuestra preciosidad perfecta... ¿no sería todo muy aburrido?
Esas alforjas llenas de nada (¿se pueden llenar de algo mejor? Así puedes caminar con menos peso por la playa), las ansias de mudanza (y mudas, día a día, en una Ana distinta... ojalá pudiéramos disfrutar de la compañía de todas las Anas que eres y has sido y serás), esos días segmentarios, esos estíos... ¿es que acaso el espacio y el tiempo no son un continuo? ¿No forman parte los dos de la misma realidad de lo real? ¿Qué es el espacio que ocupas si no estás tú ocupándolo ahora? ¿Qué es el tiempo que vives si no lo vives contigo, con los tuyos, en tu entorno?
Me encanta el texto por hermoso, real y preciso. Imperfectos versos... ¡más de esos, Ana... más! Que nunca falten. Cuando consigas la perfección y el verso perfecto... sea lo que sea lo que lleves en ellas, vacía las alforjas.
Eres perfecta en tus imperfecciones. Y eso me encanta, de ti y de todos: que, imperfectos, somos. Y somos maravillosos.
Como tu texto.
Un beso imperfecto, enorme y grande como un amanecer en Estepona.