BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya tu imperio de nieve
en el que mueren tranquilamente
opulencias, frutales venerados,
sabidurías esenciales, ignorancias repulsivas,
que al hombre muerden y contienen, reducen,
convertidas en diosas tus ciudades exquisitas,
pavimentos forzosos, esponsales de tiniebla,
tus arenales sucumbidos, someto yo, voluntariamente,
a la rectitud de tu amargura, el cuerpo y la mente.
Mi cuerpo, primero, que fue mortero de alegrías,
lombarda de risas y sonrisas, escribe recto ahora
sus horas más frías. Mi mente, luego, monarca
silenciosa, de boca contrariada, suspendida entre
sollozos, emerge de sus retiros al avance de un sol
más caluroso.
©
en el que mueren tranquilamente
opulencias, frutales venerados,
sabidurías esenciales, ignorancias repulsivas,
que al hombre muerden y contienen, reducen,
convertidas en diosas tus ciudades exquisitas,
pavimentos forzosos, esponsales de tiniebla,
tus arenales sucumbidos, someto yo, voluntariamente,
a la rectitud de tu amargura, el cuerpo y la mente.
Mi cuerpo, primero, que fue mortero de alegrías,
lombarda de risas y sonrisas, escribe recto ahora
sus horas más frías. Mi mente, luego, monarca
silenciosa, de boca contrariada, suspendida entre
sollozos, emerge de sus retiros al avance de un sol
más caluroso.
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